
Design
10 jul 2026
Detrás de The Unwritten: romper la cuarta pared
Cómo un ejercicio de lettering de la escuela acabó convertido en un vinilo completo con personaje propio, concepto y hasta gira mundial ficticia.
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Design
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10 Min
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De todos los proyectos de mi portfolio, The Unwritten es el que mejor explica cómo trabajo. Nació como un trabajo de lettering en la EMAID, había que diseñar un vinilo, y acabó siendo un universo entero: un personaje, una historia, una portada, fundas, galletas y hasta el cartel de una gira. Este es el proceso.
El concepto: romper la cuarta pared
Todo proyecto necesita una idea que lo sostenga, y la mía fue esta: un villano atrapado en un cómic que quiere dejar de hacer el mal, y que consigue escapar rompiendo la viñeta. ¿Puede un villano cambiar su destino si está escrito en tinta? De ahí salió el personaje, The Unwritten (el no escrito), y el nombre del álbum: Break The Frame. Romper el marco, romper la viñeta, romper la cuarta pared. Todo el proyecto es esa idea repetida en cada pieza.
El lettering: del papel al vector
La parte central del ejercicio era el lettering, y lo hice por el camino largo: práctica caligráfica a mano —planas y planas de Neuland y palo seco, pruebas de proporciones, ligaduras, volumen— hasta llegar a un dibujo de letras que imitara los títulos de los cómics de superhéroes. Después vino la digitalización en vectores, las correcciones letra a letra y los efectos finales: trazo negro marcado, volumen, letras rotas (otra vez el concepto) y los colores amarillo y azul, los clásicos de las portadas de cómic.
Cada pieza cuenta la misma historia
En la portada, el personaje aparece con un dibujo de su propio cómic tapándole la cara, y parte del lettering se sale del marco de la viñeta. En la contraportada, los títulos de las canciones —Break The Frame, Panel Prison, Speech Bubble, Sketch to Flesh— están desordenados alrededor de la foto, imitando una pared rompiéndose. Las fundas muestran al personaje dentro de la viñeta por delante y fuera de ella por detrás, como si hubiera escapado entre una cara y otra del disco. Hasta la galleta del vinilo es su cara convertida en caricatura. Nada está puesto porque sí.
Lo que me llevé del proyecto
The Unwritten me confirmó mi manera de trabajar: primero el concepto, después el sistema y al final las piezas. Cuando la idea es sólida, cada decisión de diseño —una tipografía, un color, un encuadre— tiene una razón que puedes explicar. Y de hecho este proyecto dejó huella en algo más: la idea de romper la viñeta acabó siendo uno de los pilares de la identidad de KO, mi propio estudio. Puedes ver el proyecto completo en el portfolio.
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